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viernes, 2 de noviembre de 2012

Pancho Jaime y su Revista Censura - YouTube

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La irreverencia
-más apuntes-

¿Cómo salíamos del laberinto de la comunicación? ¿Nuestra alegría oficial estaba en esos comerciales? ¿Nuestro amor y nuestra lucha explotaban en esas películas? ¿Mi vecino se conmovía y se aliviaba en esa crónica roja de la calle, fuera de su espacio calmo?

A veinte años de su asesinato, una tarde medio gris vino Pancho Jaime a jalarme las orejas. ¿Una bala en la nuca bastaría para silenciarlo? Algo había salido en el periódico de esos días. Algo más decía la gente.


Un personaje bizarro y altivo, un lenguaje abierto, franco, su gorra, su trenza y sus lentes. Me dicen que lo mataron por la publicación de unos cheques que pagaron la campaña de Borja, pero durante la época de Febres-Cordero (no sé si se acuerdan: personaje nacional, presidente del 84 al 88, ingeniero de bigote, de lenguaje fogoso y directo, violento y grosero, se decía a sí mismo dueño del país) había sucedido el mayor acoso a su trabajo periodístico.

Pancho Jaime.
Víctor Francisco Jaime Orellana, nacido en 1946 y asesinado en 1989, creció en la ciudad de Los Angeles (EUA) y volvió a Ecuador cuando dicen que encontró una maleta de dinero en un basurero para montarse en la ciudad de Guayaquil un taller mecánico, una revista de rock y tocar con su banda.
Guayaquil, 3 millones de habitantes. Guayaquil no deja de moverse alrededor de mi cabeza, encendido en la Costa del país, el banano, el calor, la cerveza Pílsener, el club deportivo Barcelona, los socialcristianos y roldosistas, fue la cuna de Pancho Jaime y Febres-Cordero, escenario también de los delitos y excesos de jaime Nebot como Gobernador de la provincia de Guayas, que fueron incontables, donde muertes, desapariciones, invasiones de barrios, atracos, fueron el pan de cada día.
Ahí camina Pancho Jaime, apurado, porque tiene que sacar la revista para este viernes, y corre porque va a dejar el material en cuatro imprentas por si le queman alguna de ellas; invariablemente cae el Sol, y otra gente lee la última edición que ha sacado: señoritas y señoras, gente con dinero o sin nada. Algunos se alarman por el lenguaje vulgar y grosero. Otros (la mayoría), se exasperan por la corrupción que enloquece a los políticos de esta época y que denuncia sin censura el joven de pelo largo.
“Sus inicios como periodista, primero de espectáculos musicales y, luego, ya a mediados de los ochentas, de panfletos políticos, sería una mezcla entre un hippie y un intelectual de la clase obrera.” Xavier Andrade, antropólogo.
Pancho Jaime camina, va otra vez gracias a León, empujado hacia la Penitenciaria, acusado siempre de algo nuevo, asiente con la cabeza y sin miedo entra, los reos por ser gente de la calle como él no le harán nada. Ya una vez en la Gobernación de Guayas le hicieron comer su trenza. En otra ocasión de tantas le cortaron el pelo, los bigotes y le hicieron comer uno de sus periódicos.
Pancho Jaime representaba la irreverencia de un periodismo empírico, de la cotidiana inconformidad, a resistencia. La contra-información ecuatoriana moderna nació con sus revistas. Denunció abiertamente a jueces, políticos, diputados, generales, gente corrupta y corrompida por el Poder, la gente de la alta sociedad y proletarios leían sus revistas sin falta; acaso salía la vecina noviecita del juez o acaso nos explicaban por qué subía el arroz.
Va caminando Pancho Jaime; va por la tienda comprando una cola y, por atrás, una bala atraviesa su cabeza.
“A pancho Jaime lo mató la izquierda democrática, porque él iba a publicar la copia de los cheques que utilizarían para la campaña de Borja, dinero proveniente de un narcotraficante. Él era un personaje muy público a nivel nacional e internacional para que sea asesinado en el régimen de Febres-Cordero”. Diego Delgado, economista.
Ya no camina Pancho Jaime por las calles del manso Río Guayas. La oligarquía de la corrupta política lo mató con una bala en la nuca saliendo de su casa a comprar una cola, y ahora frente a mí, saliendo de la pantalla de una televisión inconsistente me jala las orejas.
¿Qué estábamos haciendo? ¿Lo mataron cuando a nosotros nos siguen obligando a informarnos sin comunicarnos? ¿La ficción, la mafia que siempre fue el cuarto poder del Estado ecuatoriano, habían mediatizado también nuestra esperanza?
“Con estos energúmenos no paridos por mujer alguna, sino cagados por una mula, León Febres-Cordero se siente seguro en el poder, porque si alguien le hace la contra, enseguida estos arrastrados hacen el trabajo sucio de eliminarlo. Pero, conocido es que, durante los gobiernos de extrema derecha, aparecen los llamados grupos subversivos con la finalidad de hacer que quienes tienen el poder en mano se acuerden del pueblo llano.” Pancho Jaime.

Fuente: http://ajusticiandoconlosmartillos.blogspot.com/2010/01/pancho-jaime.html

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