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jueves, 8 de agosto de 2013

Buzón de lectores | 2013-03-20 00:43:00 Explored - Noticias de Ecuador

Buzón de lectores | 2013-03-20 00:43:00 Explored - Noticias de Ecuador


Por Xavier Orellana.

Vivo en el exterior, y regreso a Ecuador cada dos años. Inevitablemente, cuando estoy en la ciudad de Quito, tengo que hacer trámites, como renovación de documentos y demás, aunque no disfruto en lo absoluto de la experiencia. En 2011 me llevé una agradable sorpresa cuando renové la cédula rápidamente; el servicio fue bueno. También fue rápido obtener la papeleta de votación.  En 2013 regresé por una semana y constaté que las cosas han cambiado. Mi primera experiencia fue en la Dirección de Migración, donde tuve que sacar el "movimiento migratorio". Ya no quedan turnos electrónicos, no hay ventanillas, no hay sala de espera. Sentí que había vuelto al Ecuador de antes. Un turno es un papelucho escrito a mano; llaman a la gente a grito pelado y en desorden, y hay dos escritorios para atender a más de cien personas que esperan de pie; otros dos escritorios están desocupados. Me llamaron luego de esperar veinticinco minutos. La señorita que me atendió miraba su celular mientras ingresaba mis datos en la computadora. El trámite duró menos de dos minutos, y costó $5; pero el servicio recibido no merecía esa suma. La segunda experiencia del día fue en la delegación del Consejo Nacional Electoral (CNE), en Quito. Allí no hay ni una sola indicación sobre el proceso o los servicios que se ofrecen. El guardia me indicó que haga fila para "Información", un escritorio donde cuatro personas atendían a una fila de más de 60 personas. Entre bostezos, una joven escribió mi nombre en un papel y, tras decir "no hay especies", me entregó una papeleta temporal, con validez de dos meses. Tuve que hacer otra fila para justificar que no estuve en el país el día de la votación. Ya en la ventanilla, el hombre me dijo, casi en tono de reclamo, que debía presentar copia de la cédula y del reporte de movimiento migratorio. Le dije que lo lógico habría sido que en "información" me indicaran sobre esos requisitos. "Ellos no saben", responde. Al volver con las copias, me dijo que la papeleta me servirá hasta mayo, y que tendré que volver por la papeleta final. No sé por qué se han deteriorado los servicios que, en un momento, llegaron a ser decentes y respetuosos hacia los ciudadanos. Entre mis peripecias, también tuve que acudir al SRI y a la Agencia Nacional de Tránsito (renovación de la licencia). En ambos casos, el servicio fue excelente, rápido, eficiente y cordial. Mis felicitaciones a esas dos instituciones.>

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